ARCHIVOS MERCEDARIOS

VIERNES SANTO

Alfredo Garrido Antillón. (1964)
 

El puñal del gallo rasga la cortina del ambiente;
una tenue y vaporosa gasa cubre la ciudad.
Sin embargo, desde lejos, abejea un mar de gente
presurosa  y conmovida que va llena de piedad.
 
Al oriente encaminan cual guiados por la estrella;
mientras va benignamente asomándose ya el sol.
En el ámbito resuena el acorde que destella
con fulgores de metales en do-re-mi-fa-sol.
 
Largas filas de penitentes enfundadas en morado,
con luctuosa capa negra serpentean  por la vía;
son los fieles cucuruchos con el gozo retratado
en el plácido semblante que refleja su alegría.
 
En la iglesia, lentamente la campana con voz grave;
-privilegio inusitado- plañe ronco, triste “lied”;
mientras sale majestuosa por la puerta de la nave
la imagen Consagrada de Jesús de la Merced.
 
Los acordes inmortales de la hermosa “Granadera”,
son fanfarrias que reclaman la realeza del Señor ;
y a sus sones las rodillas se doblegan en austera pleitesía
que le rinden la piedad con el amor.
 
Plenitud de la mañana, rutilante, esplendorosa.
Con el sol de marzo a cuestas que al cenit se acerca ya,
tras el Cristo ya cansado va la Madre Dolorosa,
con su corte de azucenas revisitadas con piedad.
 
Recorriendo va las calles que florecen a su paso,
con el olor de ropa nueva y sabor de incienso y pan,
mientras bullen por el aire a compás de contrapaso
los acordes funerales de las “marchas” que les dan.
 
La hora nona ya está cerca; la jornada por rendirse.
El lamento de su bronce la campana da en su son.
Unas voces varoniles en la nave van a oírse,
entonando conmovidas los lamentos del “Perdón”.
  
Limpias lágrimas afloran a los ojos de la gente,
cuando Cristo, entronizado vuelve al sito del dosel;
esas lágrimas son votos de fervor porque indulgente,
favorézcanos su gracia de volver a estar con El.

 

Colaboración de este material del Devoto Raul Alburez.

Este poema fue entregado a los Devotos Cargadores el Viernes Santo de 1964 Conmotivo de los LV Años de como Encargado General de Don Carlos Olivero Nelsón

 

 

ACRÓSTICO

CARLOS ROBERTO DIAZ DEL CID (Q.E.P.D.)

J    esucristo, Hijo de Dios
E   staremos cumpliendo tus mandatos?,
S   on justificados nuestros actos?,
U   n apartamiento de tu doctrina?,
S   omos a pesar de todo hechos a tu semejanza.

 

   udosas interpretaciones de tus parábolas hacemos,
   n caprichosas proyecciones para nuestra conveniencia.
L   a penitencia, la oración, se diluyen en el mar de las pasiones;
  insensatas prácticas recurrimos.
 
 
 
   íranos, Señor y dadnos nueva oportunidad,
   nvuelve con tu misericordia nuestros fríos corazones.
R    ecibe el desagravio de tus hijos y que tu perdón
C    onsiga que rectifiquemos nuestra conducta
  n esta época en que el hombre se ha olvidado de ti
  ime, Jesús de la merced, si estas anuente…
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