Marchas Fúnebres -Exégesis-

  LAS MARCHAS FÚNEBRES MERCEDARIAS

” EL CANTO DEL ALMA NACIONAL GUATEMALTECA”

   

Las marchas fúnebres constituyen el canto más arraigado del Alma Nacional del guatemalteco. Es su música más amada y con la que se identifica desde las profundidades más recónditas de su espíritu.”
  

– Celso Lara Figueroa –
Historiador, Antropólogo, Folklorista    

 

“Referirse a la música de Jesús Nazareno de la Merced es hacer una descripción bastante aproximada al nacimiento y florecimiento de este género particular, de esta expresión artística rítmica de Cuaresma y Semana Santa en Guatemala, en función de una identidad única e irrepetible.”
 
 

– Fernando Urquizú(Historiador)- 

 

 Las marchas fúnebres constituyen un género particular de la música guatemalteca con identidad propia, poseen la capacidad de captar el sentimiento del legado de los valores religiosos de la cultura hispánica, aunque actualmente lucen revestidas de un tono romántico propio de la difusión de la ideología burguesa francesa del siglo XIX.  

El origen de las marchas procesionales guatemaltecas arranca en el siglo XVI, su desarrollo fue paralelo al crecimiento de la cultura hispánica en el reino. Documentos y libros pertenecientes al archivo Arquidiocesano de la Catedral de Guatemala -Francisco de Paula- incluyen un repertorio de composiciones para órgano y orquesta de metales con el fin de utilizarse en los oficios de Semana Santa, de estilo Renacentista siguiendo las que dominaban en Europa en aquel tiempo.   

 

 

 

 

 Esta bibliografía y repertorio musical (de la catedral de Guatemala) era copiado y enviado a todas las iglesias del reino donde su utilización era obligatoria, esta situación explica por que la Catedral estuvo como epicentro de la cultura guatemalteca. La “PARTITURA MÁS ANTIGUA DE MARCHAS FÚNEBRES”, encontrada hasta la actualidad corresponde a la interpretada en la procesión intramuros del”CRISTO DE LOS REYES” de la Catedral que data de *** 1594 *** . La música entonces era constantemente incrementada con títulos autorizados por las máximas autoridades eclesiales, y composiciones locales que se adaptaban siguiendo cánones establecidos en el ramo de las procesiones.  

 Es ya a partir del Siglo XVIII cuando las marchas adquieren un carácter local barroco como modelo propio, que no solo plasmo bellezas en las partituras sino en la imaginería tal es el caso de Jesús de la Merced. En el entorno de la devoción al Nazareno de la Merced, la música cumplió un papel fundamental como medio sonoro que complementaba el sentido de totalidad artística para proyectar las ideas entre los distintos grupos sociales que comenzaban a tener como centro generados a Jesús de la merced, esto estaba destinado para hacer mas dramático el acercamiento a Dios en los ejercicios espirituales propios.  

 Existiendo entonces la música coral e instrumental, la primera integrada por voces humanas tanto femeninas como masculinas, que acompañaban las funciones religiosas publicas y privadas destacando entre sus interpretaciones Responsorios, las Pasiones, Las lamentaciones y los Improperios.El coro sin embargo en la mayoría de ocasiones era formado por voces masculinas acompañado de música instrumental que a su vez se formaba por dos variantes, la de interiores(Órgano) y la de exteriores(Instrumentos mas o menos populares).  

 

 

 

El órgano utilizado ya en el templo de nuestra señora de las mercedes es el ubicado actualmente en el coro bajo el cual data de mediados del Siglo XVIII y es atribuido al maestro constructor de órganos Juan De León. En la misma iglesia se encuentra una consola de órgano mas pequeñas firmada BREDA y fechada en 1735 que bien pudo haber pertenecido a la capilla de Jesús Nazareno de la Merced como órgano menor y servia para el culto que se rendía especialmente los viernes de toda la cuaresma y las fiestas especiales.  

 Ya en el contexto propiamente del cortejo procesional y de este la parte musical, antiguamente la procesión fue encabezada por un cuerpo de trompeteros que anunciaban el paso de la misma, según lo refieren el libro de Cargos y Descargos de la Cofradía:  

 

De los trompeteros 20 reales… 

 Libro de Cargos Descargo 1655 


 
“Se gastaron veinte reales de las trompetas que acuden el Martes Santo y Viernes Santo a la procesión de la reseña…”  

 Libro de Cargos y  Descargos  1657 
 

 

  El rezo y el canto interrumpían el silencio, mientras que fuera del espacio sagrado, el pito de caña(Tzijolaj) y el tambor acompañaban de cerca el paso de la procesión. Esto es verídico según el libro de gastos de la cofradía de Jesús de la merced, pues para los días Martes y Viernes Santos de 1832 que refieren así: 

 

Martes Santo”Cuatro pitos y cuatro tambores 00,5 pesos”…  Por la música para Id.,,012,,0
Viernes Santo “por cuatro tambores para pedidores de dicho dia, 00,4. Musica para id..012,,0.

Libro de Cargos 1832   

 

 

Cabe resaltar que paralelo a todo este conjunto musical se sumaban los cantos que se hacían en los portones de las casas, a manera del rezo del vía crucis, o bien como descansos del recorrido(Ejemplo de ello eran entonados fragmentos del Stabat Mater de Rossini.) y otros cantos populares a la usanza de las saetas españolas y que en Guatemala se conocen como cantadas.   Así también contó con la participación de una orquesta de metales, que interpretaba música apropiada mientras un tambor marcaba el paso de los penitentes al estilo de la música policoral veneciana. 

La incorporación de militares al cortejo ya había tenido lugar en distintas oportunidades sin embargo a partir de inicios del Siglo XIX se convirtió en parte de la estructura del mismo. Una de las funciones era la formación de una guardia dentro de la iglesia, conformada por un cabo y ocho soldados, y la otra era marchando durante la procesión para esto ultimo marchaba una tropa de 40 militares, compuesta así: Un sargento, un cabo, un tamborilero y 37 soldados.    

Hacia mediados del Siglo XIX Benedicto Sáenz(Maestro Filarmónico) compuso dos Miserere uno de los cuales se canta anualmente en las tinieblas del Miércoles Santo en la catedral y otro más pequeño todos los años en la magnifica velación del Lunes santo de Jesús de la merced. Durante este tiempo en los descansos de la procesión se escuchaba una adaptación para banda de la marcha fúnebre de la Sonata de Si Bemol de Federic Chopan y el aporte local estaba a cargo del maestro Pablo Saenz Lambur.    

 Ya es hacia principios del Siglo XX cuando se conforma una banda formalmente dirigida por un maestro director y acompañada por músicos casi en su mayoría de zonas militares, dentro de los directores de la Banda De Jesús De La Merced del Siglo XX y XXI podemos citar:    

DIRECTORES DE BANDA MUSICAL
VIERNES SANTO SIGLO XX-XXI
C.I.JESUS NAZARENO DE LA MERCED
Ramón Bonilla
Victor Manuel Lara
Roberto Aragón
Luis Colindres
Leonel Cuy Salomé
Carlos Estrada Ciudad Real
Miguel Angel Gómez Camacho

 
 

 
 

 

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