Reproducciones Escultóricas

 

Según el Crónista de la Ciudad (Miguel Álvarez Arévalo),  Jesús entonces es un modelo artístico, para la concepción de Nazarenos para los demás artistas de la época, no queriendo afirmar la supresión de personalidad en otros maestros contemporáneos a Zúñiga.

Ejemplo de ello, son las imágenes semejantes a Jesús de la merced, entre las que descollan las que se veneran en la Iglesia del Carmen zona 1, y el nazareno que se venera en la zona 10 Ciudad Vieja, ambas iglesias en la Ciudad de Guatemala, donde el parecido de estas esculturas es notable con el Señor de la Merced.

Prosigue el crónista de la ciudad, que  también el nazareno Del Rescate de la Iglesia de Santa Teresa, ha sido atribuido a Mateo De Zúñiga, debido a su gran parecido iconográfico y perfiles -aunque no hay pruebas documentales-, Así mismo Jesús de Los milagros, que en cierto ángulo demuestra ser influido por el Mercedario. Y algunos consideran también la influencia que se ejerce sobre el nazareno “Dulce Rabí” de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Jocotenango, Sacatepéquez.

Y fue tal la feligresía y devoción hacia  Jesús Nazareno de la Merced, que trascendió fronteras y mares, en nota publicada el 4 de junio de 2009 por los historiadores españoles Manuel Moreno Arana y Francisco Gonzáles Luque, se postula ahora que la Imagen venerada en el Puerto de Santa María de Cádiz, España es una réplica del Nazareno Mercedario, transcribimos parte del articulo publicado a continuación:

 

POSIBLE PROCEDENCIA GUATEMALTECA DE JESÚS DE LOS  AFLIGIDOS,UNA TALLA SACRA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ) Francisco González Luque y José Manuel Moreno Arana. Texto del artículo publicado el 4 de junio de 2009

 El intercambio de obras artísticas entre España y sus dominios americanos fue una constante durante la Edad Moderna. Desde nuestro país se exportarán al Nuevo Mundo esculturas y hasta retablos completos. Pero no fue menos importante la llegada desde las Indias de diferentes piezas, entre las cuales sobresaldrán las de platería. En concreto, El Puerto de Santa María no fue ajeno a este fenómeno debido a su gran vinculación con América, con la que mantuvo documentadas relaciones comerciales de manera intensa y continuada entre los siglos XVI y XVIII.

Pero en esta ocasión queremos detenernos en otra pieza de probable procedencia americana, el Cristo Nazareno titular de la hermandad de penitencia de los Afligidos, que proponemos como  posible obra de un escultor activo en Guatemala en el siglo XVII: Mateo de Zúñiga.

 

Ya fue publicada parte de la  documentación del siglo XVII que alude a la importancia de la Orden Tercera y la  presencia de Jesús de los Afligidos en el convento de San Francisco de El Puerto  de Santa María .También sabemos que la Hermandad de la  venerable Orden Tercera de San Francisco de la Observancia y Jesús tuvo capilla  propia en el último cuarto de esa centuria presidida por dicha talla, con la que  organizaban un Via Crucis. Uno de los grandes benefactores del convento y  ministro de dicha Orden seglar era D.Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, Marqués  de la Laguna (1638-1692), gracias al cual esta institución cobraría progresivo arraigo en la ciudad.

Su poder, relevancia social, circunstancias familiares (hermano del Duque de Medinaceli, D. Juan Francisco de la Cerda, y marido de la  Condesa de Paredes), elevados ingresos y excelentes relaciones con la jerarquía  eclesiástica contribuyeron a posibilitar donaciones a iglesias, conventos o  capillas, como es el caso que nos interesa resaltar. Tan ilustre personaje,  además de ser Capitán General del ejército y costas de Andalucía y del Mar  Océano, ocupó el cargo de virrey de Nueva España entre 1680 y 1686, sucediendo a  fray Payo Enríquez de Ribera (virrey entre 1673 y 1680), anteriormente Obispo de  Guatemala (1657-1667) y después Arzobispo de Nueva España (1668-1680). D. Tomás  de la Cerda regresa a El Puerto, procedente de Mexico, en 1688, para hacerse  cargo de la Capitanía General a la muerte de su suegro (Duque de Guastalla) y del Ducado de Medinaceli al suceder a su hermano.

 El Reino de Guatemala, también conocido como Capitanía General de Guatemala, pertenecía al virreinato de Nueva España y fue diócesis sufragánea de ésta entre 1546 y 1746, fecha en la que se convertiría en Archidiócesis. Fue uno de los principales centros de producción escultórica de toda Hispanoamérica durante este periodo, llegando la fama más allá de sus fronteras. De hecho, consta el gran aprecio de la escultura hecha en Guatemala que se tuvo por esos años en el Reino de Nueva España, donde hoy en día se conserva un  buen número de tallas guatemaltecas.

 

A mediados del siglo XVII destacará la figura de Mateo de Zúñiga. Activo desde el año 1640 hasta 1687, fecha de su muerte, dirigió un importante taller de donde salieron significativos trabajos. Pero su más obra conocida es la imagen de Jesús  Nazareno de la Merced, un Cristo con la cruz a cuestas que realizó en el año  1654. Encargada bajo el beneplácito de fray Payo Enríquez de Ribera, es la única  imagen procesional de esta época que se halla documentada en Guatemala. En este  sentido, de ella conocemos incluso el nombre de su policromador, José de la Cerda. Es, además, una de las tallas más representativas del barroco nacional,  gozando igualmente de una gran devoción desde fechas muy tempranas. Ello  demuestra el éxito alcanzado por su autor, quien indudablemente debió de recibir  diversos encargos para repetir el mismo modelo. En la propia capital  guatemalteca encontramos otro Nazareno bajo la advocación del Rescate, venerado  en la iglesia de Santa Teresa, que ha sido atribuido a Zúñiga por sus evidentes  afinidades con el Cristo mercedario.

 

 Otro ejemplo sería el que ahora presentamos de la imagen de Jesús de los Afligidos de El Puerto de Santa María.  Comparándolo con el mencionado Jesús Nazareno de la Merced, comprobamos que  ambas son imágenes de vestir con brazos articulados, en las que la talla se  reduce a cabeza, parte del tronco, manos y pies, y de dimensiones similares  (Afligidos mide 165 cm, poco más de la altura del Nazareno guatemalteco, que  alcanza los 160 cm). La cabeza se inclina y ladea hacia abajo y su derecha para  dejar espacio a la cruz apoyada en su hombro izquierdo. El cráneo es liso, sin tallar, concebido para ser cubierto con cabellera de pelo natural. Las facciones  son muy similares. Resultan significativos los pliegues cutáneos en el fruncido  entrecejo y los surcos nasogenianos.  articular también es la barba, interrumpida a la altura de la oreja, levemente bífida y de marcado acabado  triangular. El relieve de la misma es menudo, si bien el bigote, muy singular,  adquiere una configuración más sintética, a base de largos y sinuosos golpes de  gubia. Por último, cabe destacar que ambos Nazarenos conservan unas manos de gran parecido, delgadas, con tendones, huesos y venas muy marcados y dedos  afilados y largos (curiosos por idénticos, también, los meñiques de la mano  izquierda, separados del resto y arqueados).

 

 Hasta ahora, no nos atrevíamos a catalogar esta imagen atendiendo a fecha y autor concretos, limitándonos a comentar que debía tratarse de una talla que, por razones históricas, se encargaría en la segunda mitad del siglo XVII. Tampoco sabíamos relacionarla con  alguno de los muchos y buenos escultores andaluces, italianos o levantinos que  trabajaron para la zona gaditana desde esa centuria, porque no responde a rasgos  físicos y tratamiento estilístico relacionados con los ideales estéticos de esas  escuelas. Creemos que sí estamos en condiciones de afirmar que Jesús de los  Afligidos debe ser anterior a 1687, fecha de la muerte de Mateo de Zúñiga, a  quien atribuimos este portuense por similitudes morfológicas y estilísticas,  además de las razones históricas.

 

 Es más que probable que D. Tomás de la Cerda tuviera conocimiento a su llegada a Nueva España de la devoción mantenida en toda Centroamérica a esa imagen (llevaba tallada casi  treinta años cuando llegó a ese virreinato), quizá a través de ese obispo-arzobispo-virrey a quien sucede en el cargo. Seguramente quedaría impresionado con su calidad y unción religiosa y decidiera encargar otra imagen  similar a dicho escultor, fallecido un año antes de su regreso a El Puerto de  Santa María. Seguramente vendría con ella en el año 1688 y la donase entonces a  la Orden Tercera de San Francisco. Esta es la conclusión a la que hemos llegado  tras una reciente investigación que prometemos continuar en un futuro próximo  profundizando en detalles más concretos.

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