Grabados Sobrepintados

EXORDIO

En todos los cuadros el retrato de Jesús Nazareno está enmarcado con un cortinaje. El figura de pié sobre una mesa con un mantel blanco, sobre el cual, en algunos casos, figuran dos o un florero con flores azules, rojas y blancas, y en otros las mismas flores sobre el mantel. Esto hace suponer que se trata de una velación en la que fue exaltada esta imagen, posiblemente se trate del escenario con que fue conmemorado el centenario de su consagración hacia 1817, o bien el primer altar que fue erigido en honor a Jesús Nazareno con motivo del estreno del templo mercedario hacia 1813.

 GRABADOS PINTADOS

Inspirados en ese patrón ha sido posible detectar dos piezas: una pintada sobre tabla y otro en hojalata. Los otros dos son grabados pintados, si bien con alta calidad, demuestran cómo al grabado original se les aplicó color para darles originalidad y naturalidad.

 Los ejemplos de grabados pintados están en colecciones particulares. En el primero se dejó exactamente igual, solamente se hizo variar la mesa que fue dotada de flores con tres colores. Al igual que la pieza original grabada, esta pintura representa una velación de la talla de Jesús de la Merced.

 GRABADO DEL SIGLO XVIII SOBREPINTADO

 

 

 

Destaca la aplicación de pintura en todo el conjunto, Jesús muestra las cruces de consagración en las manos y pies, un detalle que al momento en que fue elaborado y pintado únicamente lo poseía la imagen del Nazareno Mercedario, que fue la primera talla de Nazareno consagrada en Guatemala en 1717. La túnica de fondo corinto, tiene detalles dorados que forman las estofas simulando el brocado de la original. Esta procede de fines del siglo XVIII y la imagen la lució en alguna ocasión especial del periodo y aún se conserva. Es fácil de detectarla ya que es única en su género y muy antigua. La utiliza hasta la actualidad.

La cruz, es verde, con la vid enredada a la manera de una columna salomónica. Este mismo modelo tal como se conserva en la actualidad muestra un fondo verde, sobre el cual descansa la vid entorchada sobre los brazos de la cruz. En la pintura, la cruz es rematada por cuatro cantoneras, de las cuales se proyectan cuatro puntas o vértices que la cruz ya no posee, por lo que bien puede considerarse una ilusión artística que el autor pudo incorporar para dar un remate visual a la cruz pintada o bien estas piezas existieron y fueron anuladas.

 Sin embargo la cruz original de la talla de Jesús de la Merced no fue ésta, ya que los documentos señalan que al momento de ponerse a pública veneración fue con una cruz de madera y no de plata. Esta se mandó inicialmente a guarnecer de plata en marzo de 1742  y posiblemente fue hasta después que se hizo el soporte tubular de plata. Esta apreciación podrá darse hasta que la cruz pueda ser historiada y visualizada.

 Además se observa el resplandor sin piedra preciosa, muy similar al que el Nazareno mercedario utiliza en la procesión de la Reseña, o bien al mismo del viernes santo, pero obviamente sin la piedra roja del centro.

 La pintura es un retrato del Nazareno Mercedario, basándose desde luego en un concepto estético que asomó desde el siglo XVIII en los grabados anónimos  onservados hoy en las colecciones de Museos y particulares que guardan las patentes de cofrades de aquella época, las cuales eran ilustradas con gráficas grabadas por artistas de ese período, dejando así una muestra de ese arte, pero más que ello una huella de cómo visualizaron el perfil y la faz de este Nazareno.

 La imagen grabada del Nazareno adoptó una posición. Su perfil, la colocación de la cruz y otros detalles más como lo quebrado del cuerpo por el peso de la cruz, la colocación de las manos sobre la cruz y la posición de los pies uno hacia adelante, asentado en el suelo, y otro hacia atrás levantado en posición en vértice. Es a partir de entonces que la forma de representar al Nazareno Mercedario, se adoptó en todas las efigies que se crearon de Nazarenos en Guatemala, con excepción del Nazareno de Candelaria, que refleja un modelo indígena matizado de características españolas.

 También se observan cortinajes, cíngulos, mesas y floreros. En este ejemplo el cortinaje es azul, pende de la parte alta, se abre en dos, a los lados del Nazareno, lo muestra en una escena con cíngulos que penden también de lo alto y recogen las cortinas hacia los lados, dejando una huella que imperará en casi todos los retratos. Esto se percibe también en las pinturas Jesús Nazareno de los templos de la Merced y San Francisco.

 En los cuadros figuran también floreros con rosas, claveles y choreques, todas de colores azul, rojo, y blanco, en el caso del primero hay dos floreros con pájaros, en otros solo aparece un florero, y en el caso de la pintura del Nazareno de Mixco estos se sustituyen por dos candeleros y dos velas prendidas. Estas composiciones son inspiradas en un mismo modelo que surgió de la velación de un Lunes Santo del Nazareno Mercedario en la ciudad de Guatemala, lo cual sirvió de inspiración a los artistas posteriores que fijaron un concepto estético que no es repetitivo.

 

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: